POR PRIMERA VEZ, BOB DYLAN Y THE ROLLING STONES COMPARTIRAN UN
ESPECTACULO
La serie de shows del grupo inglés creció a
cuatro anoche, al confirmarse la presencia en
Buenos Aires del más legendario de los
rockeros estadounidenses, en una cita para
la historia.
Obsesión: "Tuvimos que sortear muchos problemas para que
se pudiera concretar, pero traer a Dylan para tocar con los
Stones era algo que ya iba más allá del dinero." (Daniel
Grinbank)
Enormes: "Esto parece un lujo: Dylan y los Stones, junto a
Los Beatles, son responsables de gran parte de los cambios en
la música del último medio siglo." (Darío Lopérfido)
DOS POTENCIAS
SE SALUDARÁN
Por Carlos Polimeni y Fernando D'Addario
La Argentina ingresó al cuadro de honor de la historia de los grandes
acontecimientos del mundo del rock al confirmarse que Bob Dylan y los Rolling
Stones
actuarán en Buenos Aires el sábado 4, compartiendo un escenario por primera vez
en
sus impresionantes trayectorias. Ese día, los Stones concretarán el cuarto de
la serie de
shows porteños que comenzarán el domingo, y estarán terminando la grabación de
un
compact en vivo. Dylan seguramente se les reunirá cantando su clásico "Like a
rolling
stone", en el que se supone el momento culminante de un espectáculo que tendrá
una
importante repercusión mundial. La reunión de estos artistas, que son la
historia viva
del rock, con 37 años de carrera en el caso del solista y 36 el del grupo, se
repetirá el 11
y 14 de abril en dos recitales en Brasil, que ya estaban programados. Fue
decisivo para
la concreción del acontecimiento que a Dylan, que está en un momento
revitalizado de
su carrera, luego de haber sido la estrella de última entrega de los premios
Grammy, le
atrajese especialmente la idea de marcar un hito con un toque de originalidad.
En su
lógica, no tendría sentido tocar junto a los Stones en Estados Unidos e
Inglaterra. Por
eso, no lo hizo nunca.
La idea de anticipar aquí el encuentro cumbre fue del empresario argentino
Daniel Grinbank,
factótum de la visita de los Stones, quien desde hace varios meses negociaba
por separado la
segunda bajada de Dylan al sur del continente. En su visita anterior, los
Stones llenaron cinco
veces el estadio de River Plate y anoche se tenía por probable que al impulso
del anuncio de que
se les suma Dylan para el sábado 4, se concrete esta vez también un quinto
espectáculo. En este
caso, volverían a verlos 300 mil espectadores. El subsecretario de Cultura del
gobierno porteño,
Darío Lopérfido, dijo anoche a Página/12 que la noticia confirma que la ciudad
se está
convirtiendo en una de las plazas de espectáculos más importantes del mundo.
"Esto parece un
lujo: Dylan y los Stones, junto a Los Beatles, son responsables de gran parte
de los cambios en
la música del último medio siglo. Soñar con que se cruzarán en un escenario de
Buenos Aires, y
que en algún momento sonará "Like a Rolling Stone" por momentos parece un
milagro". En su
anterior visita a la Argentina, en 1991, Dylan había llenado tres veces el
estadio de Obras, al
frente de un trío, reuniendo unos doce mil espectadores.
Los dos colosos se habían reunido en un escenario una vez en la historia, pero
sólo fue para un
tema, y de manera sorpresiva. Ocurrió hace tres años en Montpellier, Francia,
cuando Dylan
apareció sobre el escenario del grupo. Esta es la primera vez en que el show
conjunto se
programa y consta de dos partes equivalentes. Grinbank tuvo que lidiar con la
comisión directiva
de River para conseguir el alquiler del estadio para el sábado 4: ese día el
equipo del club jugaba
con Unión por el campeonato de la AFA. Cuando lo logró, dio a conocer una
noticia que
inmediatamente comenzó a rebotar por el mundo. "Tuvimos que sortear muchísimos
problemas
para que se pudiera concretar, pero traer a Dylan para tocar con los Stones era
algo que ya iba
más allá del dinero", confió anoche el empresario a Página/12. "Era trabajar
para un
acontecimiento que va a quedar en la historia."
--¿Por dónde pasaban los inconvenientes?
--No era uno solo. El primer escollo era que nosotros queríamos hacer el show
el sábado 4,
como finalmente se va a hacer, pero chocábamos con el hecho de que River tenía
un partido
previsto para el día siguiente en su cancha. Nos reunimos con la comisión
directiva de River y
arreglamos todo. Les pagamos un canon superior al establecido y ellos van a
jugar en Vélez.
--Además, los encontró de buen humor...
--Y... sí. Vienen dulces con la clasificación asegurada para la segunda ronda
de la Copa y
entonces tienen un handicap político para entablar otro tipo de negociación.
Pero eso no era
todo.
--¿Qué otro problema había?
--Que tuvimos que correr los otros shows que estaban previstos en
Latinoamérica. Dylan y los
Stones iban a tocar en San Pablo originalmente el 8, y debimos pasarlo para el
13. Pero para
eso hubo que cambiar el escenario. En principio iba a hacerse en el Morumbí,
pero ese fin de
semana también hay fútbol allá, entonces se va a hacer en la pista de atletismo
de Iberapuera.
Además, también Dylan tuvo que correr para más adelante shows que ya tenía
pautados en
Florida, Estados Unidos.
--¿Y todo eso por un show en Buenos Aires?
--Sí, porque parece que es una plaza importante, y tuvimos a favor la excelente
predisposición
de la gente que maneja a Dylan. El tiene pleno conocimiento de que va a tocar
con los Stones,
sabe que esto va a tener repercusión mundial. Y para mí también era muy
importante hacerlo.
Me daba cosa que actuaran juntos en San Pablo y no pudieran estar acá. Y más
que nada
porque los productores de esos shows también somos nosotros, junto con la
empresa mexicana
que se asoció con la Rock and Pop.
--También se especulaba con la posibilidad de que hiciera un show gratuito en
la 9 de
Julio, contratado por el Gobierno de la Ciudad...
--Sí, pero eso ahora está muy en el aire. Este arreglo hace que se tenga que
replantear todo. Lo
único confirmado es el show del 4 de abril en River.
--¿Ahora sólo le queda Pink Floyd?
--Sí, parece que sí. En el 2000, si todo va bien, Pink Floyd. Y ya están todos.
Otro de los temas que preocupaban al productor pasaba por la venta de entradas,
que le
impedían anunciar un cuarto recital de los Stones antes de vender totalmente el
tercero. Las
últimas cifras, sin embargo, le permitieron esbozar una sonrisa: en total se
llevan vendidas 150 mil
localidades, de las cuales 40 mil corresponden a la fecha del jueves 2 de
abril, la que venía más
floja hasta ahora. Cabe recordar que se agotaron todas las entradas para el
primer show, el del
próximo domingo. En todos los conciertos se grabarán tomas para el quinto disco
en vivo de la
banda, que también incluirá registros del show que se llevará a cabo dentro de
unos meses en
Amsterdam. Y es posible que se incluya en ese trabajo el tema "Like a Rolling
Stone", escrito en
los años 60 por Dylan y versionado por el grupo de Jagger para el acústico
Stripped. El
lanzamiento mundial del álbum en vivo será en noviembre. Dylan vendrá a
presentar su elogiado
nuevo disco, Time Out of Mind, para muchos el mejor álbum suyo en los últimos
15 años. Con él
obtuvo este año un premio Grammy al mejor cantante masculino y otro al mejor
álbum folk. Los
shows de Dylan duran habitualmente dos horas y media, pero en esta ocasión será
un poco más
corto, teniendo en cuenta que luego cerrarán los Stones. Las Pelotas actuarán
esa noche como
grupo soporte, antes de Meredith Brooks.
Los precios de las localidades para la nueva función serán los siguientes:
Palco y Platea Baja
Preferencial 170, Platea Baja Común 110, Platea Alta 70, Campo 55 y Popular 30.
Pero con la
salvedad de que aquellas personas que hayan adquirido sus tickets para los días
29 y 30 de
marzo o 2 de abril podrán comprar entradas para la nueva función al valor
anterior, presentando
la respectiva entrada junto a una fotocopia. Esta promoción es válida hasta el
próximo lunes. En
cuanto a la vida de los Stones en la Argentina, Jagger cambió sus planes. En
principio se decía
que viajaría a Bariloche junto con su familia, pero anteanoche,
imprevistamente, salió de
incógnito del Hotel Hyatt y se fue a Punta del Este. Si se tiene en cuenta que
Richards y Ron
Wood con sus respectivas esposas e hijos están descansando en una estancia de
Lobos, el único
stone auténtico que queda en Buenos Aires es el inefable Charlie Watts. Esto
hizo que los fans
decidieran ayer abandonar la guardia que venían manteniendo con estoicismo
frente a la entrada
del hotel. Se supone que Jagger retornará a la Argentina a última hora de hoy o
primera de
mañana, para asistir a la conferencia de prensa que la banda daría en el
estadio de River o en el
Hyatt. No es difícil suponer sobre qué serán la mayoría de las preguntas.
Producción de Mariana Enríquez
UN ASOMBRO GENERALIZADO
Fito Páez: Me estoy enterando por Página/12 y realmente me parece una noticia
sensacional.
Dylan es uno de los artistas más importantes del siglo y los Stones son
aquellos viejos locos que
siguen fumando marihuana y tocando la guitarra y creyendo en el circo
interminable del rock.
Pienso que va a ser un momento histórico y no me lo querría perder. Si sólo
tocasen los Stones
no iría porque ya los vi en vivo, pero imaginarlos un momento junto al gran Bob
y que ese
momento tal vez sea "Like a Rolling Stone"... es de verdad una idea
superatractiva.
Charly García: Me pareció coherente que Dylan tocara con el Papa, coherente con
sus
mambos místicos, que se hace judío, cristiano, cristiano-judío. Y me pareció
alucinante que el
Papa escuchara a Dylan. Es coherente con él, que ha hecho discos casi bíblicos,
llenos de
parábolas. Incluso cuando no era bíblico sonaba bíblico: "Vengan madres y
padres de todo el
mundo", en "Los tiempos están cambiando", hablando como un profeta. Uno de los
discos que a
mí más me gustan es Slow Train Coming, que es de su etapa mística.
Emanuel Horvilleur (Illya Kuryaki): Leí una biografía de Dylan llamada
Tarántula y estuvo
superentretenida. Todos sabemos qué son los Stones, ¿no?. Y que se junten acá
es un
megamomento. Se ve que a los tipos les gusta Argentina, a esta altura. Se
sienten como en su
casa. Podrían venir los tres Beatles vivos y sumarse. Ahí... habría que cerrar
el estadio para
siempre.
Andrés Giménez (cantante del grupo A.N.I.M.A.L): Es un momento regrosso: porque
tanto
Dylan como los Stones hicieron posible que mucha gente conozca lo que es el
rock. Son
monstruos sagrados de la música. Y esto lo digo más allá de que por ahí
A.N.I.M.A.L no tenga
influencias de ellos, los respetamos. Porque los Stones fueron los primeros en
pudrir guitarras, y
darle ese toque callejero a una banda. Y en el caso de Dylan, creo que es una
persona que supo
ser más rebelde dentro de una música más tranquila como el folk. Tenía una
actitud
constestataria que tiene mucho que ver con A.N.I.M.A.L. Y creo que va a ser
histórico, porque
son gigantes. Yo voy a ir a verlos: son cosas que uno no se puede perder.
Víctor Heredia: ¿Es verdad? No lo puedo creer, es buenísimo. Dylan es un
maestro, es
extraordinario, y nunca lo vi en vivo, sí en videos, que tengo miles. Soy
admirador suyo desde
"Blowin' in the wind". Que toque junto a los Stones me parece maravilloso, una
idea
extraordinaria, un acontecimiento histórico. Si no estoy trabajando, es seguro
que esa noche me
acerco a River. Porque los Stones también me encantan. En mi época había dos
grupos que para
mí no eran antagónicos: los Beatles y los Rolling Stones. Yo moría por los dos.
Y por Dylan,
claro. Y soñando, me gustaría que hicieran juntos la canción "Tocando las
puertas del cielo". Eso
sería extraordinario.
Rodolfo García (ex Almendra y Aquelarre): A mí personalmente Dylan me gusta
como poeta,
como cantante nunca me interesó, no tengo ni un solo disco de él. Y a los
Stones la primera vez
que vinieron los vi por televisión, y en términos generales me gustaron más
como espectáculo que
como propuesta. Verlos tocar "Satisfaction" cruzado rítmicamente me decepcionó.
Esta vez voy
a ir, un poco porque creo que siguen siendo un símbolo de lo que es una banda
de rock: ante esa
actitud me saco el sombrero. Y que toquen juntos Bob Dylan y los Rolling Stones
me parece
importante, desde el punto de vista del espectáculo y de lo que significaron
para una generación
anterior. Es en ese sentido que me parece auspicioso.
Miguel Botafogo (guitarrista de blues): Me parece muy importante que se junten
y los podamos
ver en la Argentina, a pesar de que sea tantos años después, y de que ellos ya
estén de vuelta.
Me parece bárbaro. Dylan es un inspirador: Clapton y Hendrix tocaban sus temas,
y él es una
leyenda, a pesar de que su fuerte, que son las letras, la mayoría (a mí me
pasa) no podemos
entenderlas. Los Stones me gustan mucho, obviamente, son tipos que siempre
fomentaron el
respeto por el blues (que es lo mío), y gente como B. B. King, tenemos que
aprender de ellos.
Son muy grandes, los dos... lo que se me ocurre es que tendríamos que aprender
a poner tan
arriba a los músicos como lo hacen en EE.UU. y en Europa. Porque es deprimente
que Spinetta
tenga que mendigar, o que Riff tenga que dar explicaciones y armar un sello
propio. Dylan y los
Stones son grandes también porque se los reconoce y son respetados.
Marciano Cantero (líder de Los Enanitos Verdes): Me parece fabuloso. No tengo
con Dylan
una relación de mucho tiempo pero me parece un capo, como letrista, como
músico. Estaba
viendo últimamente muchas películas donde aparece el Dylan eléctrico y me
encanta. En cuanto a
los Rolling, soy más beatle que stone, pero ahora los escucho y me parecen
gloriosos. Que estén
juntos va a ser una maravilla, espero que estén de buen humor (sobre todo
Dylan). Espero que
hagan "Like a Rolling Stone": eso sería la gloria.
HABLAN LOS GRANDES
"Para mí Dylan es el Picasso de la canción. Incluso, en su fase cristiana,
compuso algunas de las
canciones gospel más maravillosas de la historia del gospel. Nunca puedes darlo
por acabado: en
cualquier momento puede sacar algo que te deslumbre." (Leonard Cohen)
"La gente toma a Dylan demasiado en serio y en realidad es un tipo divertido.
Cuando grabamos
en Travelling Wilburys se empeñó en hacer una canción erótica a lo Prince. Así
le salió 'Dirty
world'. Que no suena para nada a Prince." (George Harrison)
"Si Elvis liberó el cuerpo, Dylan liberó la mente mostrando que el rock no
estaba reñido con el
intelecto. Inventó una nueva forma de cantar, rompió las limitaciones de lo que
se podía hacer en
un disco y cambió la cara del rock para siempre." (Bruce Springsteen)
"Cuando tocó con Grateful Dead se convirtió de facto en nuestro líder. El
problema es que
esperaba que lo siguiéramos y descubrimos que no tenía mucha idea de dos cosas
que son
importantes: cómo empezar y cómo terminar una canción." (Jerry García,
fallecido líder del grupo
Grateful Dead)
"Para mí, Dylan representaba el rock and roll. Nunca pensé en él como poeta o
folk singer. Era
la persona más sexy desde Elvis Presley, sexo cerebral. La máxima expresión del
sexo es estar
totalmente iluminado y ése era su caso. Por eso era el rey." (Patti Smith)
UNA SENSACIÓN DE FIN DE MILENIO
Por Rodrigo Fresán
Esto es historia, esto es verdad: cuando en 1963, Bob Dylan editó en
Inglaterra su segundo
álbum, The Freewheelin' Bob Dylan --el primero enteramente compuesto por
canciones de su
autoría entre las que se contaban, por ejemplo, clásicos instantáneos del
calibre de "Blowin' in
the Wind", "A Hard Rain's a-Gonna Fall" y "Don't Think Twice, It's All Right"--
el monstruo salió
disparado hasta el primer puesto y significó la ruptura de la hasta entonces
cómoda hegemonía
british-pop de los Beatles y los Rolling Stones. La costumbre, entonces, era
que los Beatles y los
Stones se juntaran en una habitación del Savoy Hotel en una tregua anfetamínica
y top-secret a
escuchar sus respectivos nuevos discos. A partir de ahí --recuerda el
folk-singer inglés Dana
Gillespie--, los unos y los otros se juntaron a escucharon los nuevos discos de
Dylan. A las
pruebas remitirse: una canción llamada "You've Got to Hide Your Love Away" o
"You Can't
Always Get What You Want".
Treinta y cinco años después, la situación no ha cambiado demasiado: cuando
Dylan aparece
--re-aparece-- el mundo tiembla y su multipremiado Time Out of Mind, comparado
con el
complaciente Bridges to Babylon Stone, vuelve a poner las cosas en su lugar. No
importa. No
hace demasiada diferencia. Es lícito pensar en ocasión histórica ante lo que va
a ocurrir dentro de
dos sábados en River. Es justo y corresponde que así sea. Hay antecedentes
parciales: el rumor
de un disco pirata de Dylan & Richards grabado en una noche insomne de
habitación de hotel y
no hay que olvidar aquel inolvidable desastre de Dylan & Richards & Wood a la
hora de
alimentar al mundo con Live Aid. Ahora no, ahora todo parece indicar que la
cosa viene en
serio. Pero, una vez más, vuelve a hacerse evidente el triunfo de un hombre
solo que siempre
hizo y cantó lo que se le cantó como se le cantó frente a una banda que hace
tiempo largo viene
haciendo lo que le piden, incluso, un sospechosamente entusiasta cover de "Like
a Rolling
Stone", himno-tótem sónico de Bob Dylan que --hay que reconocerlo también-- fue
la respuesta
casi psicópata del norteamericano a los cada vez más vanguardistas avances
eléctricos de los
británicos luego de un tiempo de abjurar de todo aquello que significara
amplificación y sonido y
furia.
Lo interesante de verlos juntos va a ser que más de uno va a sacar las
conclusiones correctas a la
hora de reflexionar acerca de aquello en lo que se convirtió el rock y acerca
de lo que el rock
todavía puede llegar a ser. Los Rolling Stones no dudaron en autoproclamarse
como "sus
satánicas majestades". Dylan, por su parte, se excusó con un "El slogan
entonces era 'Los
Beatles, los Stones y Dylan son los reyes'. Y yo nunca dije eso. Nunca fui el
tipo de artista
modelo Shea Stadium. Así que no tengo que rechazar el título de 'rey' porque
nunca lo acepté en
mi primer lugar... Seamos sinceros: cambiar el rostro de la música pop no
equivale
necesariamente a cambiar su metabolismo. Yo no cambié su metabolismo. Todo lo
que hice fue
abrir unas cuantas puertas, muchas puertas. Pero hay que reconocer, tengo que
reconocerlo, que
mi influencia está en todas partes...". Quién sabe, tal vez Dylan con una
ayudita de sus amigos
pueda llegar a cambiar el metabolismo de la bestia y entonces adieu el último
video-rocker MTV
y volver a empezar. Dylan y los Stones juntos, si se lo piensa un poco, tienen
algo de paisaje
Mad Max y post-atómico, de sobrevivientes por prepotencia de trabajo.
Parafraseando a Charly García --"lo importante no es que Dylan cante frente al
Papa sino que el
Papa escuche a Dylan"--; lo importante aquí no va a ser que Dylan y los Stones
suenen juntos
(en mi modesta opinión quienes más se benefician de la fórmula son Jagger & Co.
--lo mismo
ocurrió cuando Dylan giró con The Grateful Dead-- pero qué sentido tiene
enfrentar a dos que,
cada uno a su modo y con mayor o menor gracia, vienen pateando para el mismo
arco desde
que la roca empezó a rodar), sino que suenen al mismo tiempo y en un mismo
sitio y que ese sitio
sea un país como la Argentina. Es decir: si esto no es el fin de milenio, ¿el
fin de milenio dónde
está? Sólo queda rezar porque no llueva esa noche. Sería una lluvia
decididamente pesada y muy
poco satisfactoria.
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Para experimentos, guerra y eleccion
siempre el pueblo carne de cañon
Leon Gieco
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